¿Qué es anquiloglosia? Frenillo lingual

La anquiloglosia es más común de lo que se cree, pues afecta a miles de niños alrededor del mundo. Significa “lengua atada” o “lengua anclada”, y viene a darse cuando el frenillo lingual es más corto de lo que debería o está mal situado, de esta manera, impide el movimiento correcto de la lengua, lo que puede traer problemas en el habla.

Sin embargo, el mayor inconveniente aparece durante la lactancia materna, al estar la lengua anclada al suelo de la boca, el bebé no puede succionar la leche de la forma adecuada, por lo que la nutrición suele ser deficiente. 

Aprender a identificar los síntomas de este trastorno es crucial para garantizar el correcto desarrollo del bebé, en la mayoría de los casos, se puede solucionar con una intervención quirúrgica sencilla, pero si no se detecta, la salud del infante podría verse afectada.

¿Cómo se diagnostica la anquiloglosia?

Para evaluar si un bebé padece de anquiloglosia, es necesario observar cuidadosamente la cavidad oral en busca de movimientos de la lengua anormales o reducidos.

Un frenillo normal, permitiría a la lengua elevarse hasta el paladar con suficiente fuerza, aun estando la boca completamente abierta, este movimiento en particular es el más importante durante la lactancia, pues permite que el infante succione para extraer la leche materna.

Una lengua con frenillo normal también debería poder salir de la boca hasta más allá del labio inferior. También es necesario verificar que la lengua puede moverse desde una comisura hasta la otra sin deformarse. 

De cualquier forma, el ojo de un especialista es infaltable para una evaluación efectiva. Un médico pediatra o un foniatra pueden llevar a cabo dicha evaluación, pero concretamente, el logopeda es el especialista perfecto para tratar este tipo de afecciones. 

Durante la observación, el logopeda aplicará varios métodos, como la Herramienta de Hazelbaker, una tabla diseñada para una evaluación cuantitativa. Empero, a no ser que el trastorno sea muy severo, basta con identificar las siguientes señales:

  • Retrognatia: Se le llama retrognatia a cuando la mandíbula inferior(superior se encuentra adelantada con respecto a la inferior) es más corta que la superior. Cuando hay anquiloglosia, los bebés suelen presentar una retrognatia bastante obvia pero no siempre es así. 
  • Movimientos de la lengua irregulares: El mejor momento para observar esto, es cuando el bebé llora, puesto que mantiene la boca abierta. Si la lengua se comba en diversas zonas, o se mueve de forma asimétrica, es posible que tenga el frenillo corto. 
  • Chasquidos y sonidos extraños: En ocasiones, los bebés con este trastorno emiten chasquidos y sonidos similares, causados por la incapacidad para succionar mientras son amamantados.
  • Callos: Si el frenillo es demasiado corto, puede que el bebé deba sobre esforzarse para aferrarse al seno de la madre. En consecuencia, pueden aparecer callos (labiales) linguales debido a la excesiva fuerza que debe realizar.
  • Paladar ojival: Una vez que hayan salido los dientes, pueden apreciarse otros síntomas de la anquiloglosia. La lengua puede no reposar de la forma natural, por lo que termina moviendo el maxilar superior y ahondando el paladar. 

Tipos de frenillo en anquiloglosia

Existe una categorización de los tipos de frenillos que fue desarrollada por las doctoras Elizabeth Coryllos y Catherine Watson Genna. Consiste en cuatro variedades fácilmente diferenciables:

Frenillo tipo 1 anterior

Este tipo de anclaje es muy fácil de identificar, pues la inserción tiene lugar en la punta de la lengua. Cuando el bebé abre mucho la boca, o cuando llora, la lengua adquiere forma de corazón o se ve bífida. 

Frenillo tipo 2 anterior

A diferencia del caso anterior, el frenillo no llega hasta la punta de la lengua, sino hasta unos milímetros más atrás. Cuando el niño llora, la punta de la lengua se queda abajo

Frenillo tipo 3 posterior

El frenillo tipo 3 es una mezcla entre el 2 y el 4. Es posible distinguir una membrana a simple vista debajo de la lengua, pero también existe un anclaje submucoso, que queda oculto al ojo. Para descubrirlo, se debe pasar un dedo bajo la lengua en reposo. 

Los movimientos de la lengua aparentan ser normales, pero al extenderse lo suficiente, los bordes laterales se combarán hacia arriba, mientras que el centro se no podrá subir más.

Frenillo tipo 4 posterior

Con anquiloglosia de este tipo, la lengua pierde casi toda su movilidad natural. El frenillo está completamente oculto bajo el tejido mucoso. Por lo tanto, la lengua está anclada fuertemente al suelo de la boca. Paladares estrechos u ojivales son bastante comunes en estos casos. 

frenillo lingual logopeda

El frenillo corto, problemas en el habla de los niños

Naturalmente, la imposibilidad de mover la lengua en toda su capacidad, conlleva a la aparición de dificultades en el habla. El mayor problema se refleja en sonidos que requieren que la lengua entre en contacto con el paladar o, en algunos casos, los alvéolos. 

Específicamente, los sonidos «t», «d», «z», «s», «th», «r» y «l», son los que se ven más afectados. A esto se le conoce como rotacismo (esto no). Sin embargo, si existe alguna malformación extra, como paladar ojival, habrá problemas más severos(pueden añadirse otras dificultades)

Es importante comprender que, aunque una persona pueda vivir con dificultades en el habla, sin lugar a dudas traerá otros problemas, sociales y psicológicos. Por tal razón, es de suma importancia contactar a un especialista logopeda cuanto antes.

¿Cuándo debo llevar a mi hijo a un especialista?

El primero en evaluar a un bebé, tendría que ser el médico pediatra. En base a sus conclusiones, se sabrá si es necesaria una intervención quirúrgica para liberar el frenillo corto, llamada frenotomía. 

Ahora bien, en algunos casos, no hará falta tal procedimiento. Cuando el niño cumpla los 5 años, ya debería pronunciar todos los fonemas del idioma sin ningún inconveniente. Si en este punto, sigue habiendo problemas de pronunciación, hay que llevar el bebé a un logopeda. Pero, ¿qué hace un logopeda exactamente?

Bueno, se trata del patólogo del habla, el médico encargado de tratar trastornos de la comunicación. Esto incluye el lenguaje oral y escrito, la voz, la audición, pero también abarca otras funciones asociadas a la boca, como la respiración, deglución y masticación

El logopeda enseñará al infante a pronunciar adecuadamente los sonidos del habla, haciendo uso de diversas técnicas terapéuticas, perfeccionadas gracias a décadas de estudio. 

¿Puede la logopedia ayudar a mejorar la forma de hablar por anquiloglosia?

Una de las especialidades de esta disciplina, es corregir estas dificultades causadas por la anquiloglosia. Por lo que, sí, la logopedia mejorará la forma de hablar del niño mediante la reeducación de la articulación. 

El profesional atacará directamente a la raíz del problema, integrando no solo los músculos de la lengua y la boca, sino de toda la cara. Además, hará énfasis especial en la respiración, que es más importante de lo que se suele creer al momento de hablar.

La terapia estándar suele durar entre 3 y 6 meses, dependiendo de cada niño. Es importante aclarar que no solo se trata de enseñar a pronunciar los fonemas adecuadamente. El infante también tendrá que integrar el nuevo fonema a su lenguaje espontáneo

Corregir las dificultades de habla desde temprano evitará muchos problemas a futuro. Un niño que no sabe pronunciar bien determinados fonemas, tendrá problemas de habla, escritura y aprendizaje. 

En el ámbito social, tendría que enfrentarse a cierto rechazo por parte de otros niños. Dicho rechazo podría afectar gravemente su personalidad, bajar su autoestima y además, causar un retraso académico. 

Cabe destacar que no solo se encargará corregir dichas alteraciones relacionadas con el habla, sino que estará presente en los casos que haya que realizar una intervención quirúrgica, antes y después de dicha intervención. Mediante la Terapia Miofuncional. 

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